Los cinco tiempos del método
Enmarcar
El problema real, no el síntoma.
Antes de proponer una solución, comprender lo que produce el problema.
Decidir
Opciones valoradas, recomendación argumentada.
Varios escenarios documentados, una recomendación firme. El directivo decide con pleno conocimiento de causa.
Organizar
Roles, ritmos, indicadores de pilotaje.
Quién decide qué, con qué frecuencia y sobre qué indicadores.
Ejecutar
En el terreno, con responsabilidad directa.
Privateer pilota la ejecución con los equipos internos y los proveedores seleccionados.
Probar y partir
El equipo toma el relevo, nosotros nos retiramos.
Transferencia documentada, indicadores entregados, salida limpia. Sin prolongaciones por defecto.
Nuestros compromisos
Precio fijo por proyecto, anticipo al encargar. Usted sabe lo que paga antes de firmar.
Un coste conocido de antemano, sin desvíos ni sorpresas durante la misión.
Ninguna plantilla reciclada. Cada misión parte del problema real, no de un modelo prefabricado.
El verdadero problema identificado, no el síntoma visible. Un rumbo, no una lista de tareas.
La misión es un éxito cuando sus equipos funcionan solos. No cuando nos vamos.
Un referente interno formado, indicadores entregados, un modelo que sus equipos dominan.
El negocio permanece en el centro. La técnica es una herramienta, no un fin en sí mismo.
Hitos e indicadores concretos en cada fase. Sin medidas vagas, sin resultados inverificables.
Seis ejemplos de situaciones en las que nos solicitan.
Estas situaciones tienen en común un asunto de alto impacto, una decisión que tomar y la ausencia de un interlocutor capaz de gestionarlo de principio a fin.
Un problema de negocio tiene una dimensión técnica y el ángulo de ataque está por definir.
La dirección técnica está ausente, en transición o saturada.
Una adquisición, fusión o escisión plantea nuevas cuestiones técnicas.
Una actividad debe volverse predecible, sin depender de una sola persona.
Un producto o una infraestructura ya no soporta la carga esperada.
Es necesaria una evaluación técnica antes de una inversión o una operación de capital.
Y muchas más: cualquier situación en la que la dirección necesita un tercero de confianza capaz de gestionar un asunto técnico en el tiempo, sin depender de él.